Por: Armando de la Garza Director General de Destinos Increíbles y México Extraordinario
En el complejo tablero del turismo internacional, donde las tendencias mutan con la rapidez de un clic y las crisis exigen respuestas inmediatas, pocos nombres resuenan con la autoridad y la visión de Alejandro Rubín Carballo. Como Presidente de ASICOTUR (Asociación Internacional de Cooperación Turística), Rubín Carballo no solo ocupa una posición de liderazgo; encarna lo que yo llamo el “Rey de la Estrategia Turística”.

A lo largo de mis años recorriendo los pasillos de las ferias turísticas más importantes del mundo, desde Fitur en Madrid, la ANATO en Bogotá hasta el Tianguis Turístico en Acapulco, pasando por los foros en varios países, he tenido la oportunidad de observar de cerca la metodología de Alejandro.
Lo que lo distingue no es solo su capacidad de convocatoria, sino su comprensión profunda de la cooperación como motor del desarrollo.
En una industria a menudo obsesionada con la competencia desmedida, Rubín Carballo ha sabido tejer puentes.
Su gestión al frente de ASICOTUR ha demostrado que el éxito de un destino no reside en el aislamiento, sino en la integración de modelos de buenas prácticas y la transferencia de conocimiento entre regiones.
Es, en esencia, un arquitecto de alianzas.
He visto cómo sus estrategias logran transformar la visión de los funcionarios públicos y empresarios por igual. Alejandro no ofrece soluciones genéricas; diseña trajes a la medida para los territorios, entendiendo que el turismo es, ante todo, una herramienta de cohesión social y bienestar económico.
Cuando él habla de estrategia, está hablando de sostenibilidad, de identidad local y de un respeto irrestricto hacia las comunidades receptoras.
Para quienes dirigimos plataformas de difusión como Destinos Increíbles y México Extraordinario, seguir la estela de Alejandro Rubín es encontrar un mapa de ruta hacia la excelencia. Su capacidad para anticipar los desafíos que enfrenta nuestra actividad —incluso en un año tan atípico y dinámico como este 2026— es, sencillamente, magistral.
El mundo turístico necesita más estrategas que entiendan la política no como una barrera, sino como un facilitador; más líderes que vean en la diversidad cultural una ventaja competitiva.
Alejandro Rubín Carballo no solo lidera una asociación; lidera un movimiento hacia un turismo más inteligente, humano y, sobre todo, colaborativo.
Que su visión siga siendo la brújula que guíe a los destinos que aspiran a ser no solo visitados, sino verdaderamente valorados por el mundo. El “Rey” ha hablado, y el sector, afortunadamente, sabe escuchar.

